…a veces me invadía una extraña sensación, casi dolorosa, de responsabilidad. Vivía tan angustiado como si hubiera rechazado un encargo de vital importancia, pero ignoraba por completo por dónde empezar.  Tardamos en darnos cuenta de que en realidad no tenemos nada especial que hacer, y entonces por fin comenzamos a hacer algo.

Sándor Márái. Confesiones de un burgués.

Renfe 2011

Me hice con una de aquellas lanchitas hinchables para cruzar de acera a acera las calles que no estaban puestas aún a esas horas.

En esos días de cambio, pensaba en la estación como una isla de certeza. Veía los rieles infinitos tejiendo redes de existencias.

Mi vida, era una más cuando el tren me acunaba con su vaivén y susurraba canciones roncas y dulces a mi oído.

Adormilada, llegaba a mi destino.Un nuevo comienzo. Más vías, más aceras, más vidas. El tren se iba. Mientras, fuera, las calles renacían.

Amores polillas

Él conquistó su corazón regalándole un armario. Ella se mudó a vivir con él, el primer día al llegar la noche, él levantó el dedo y señaló el armario:

-Tienes que dormir allí.

-Bueno- contestó ella.

-Tienes que hacer toda tu vida allí- Añadió él, mientras ella seguía la dirección marcada por su índice.

Vocación

La revelación llegó una tarde de Noviembre cuando su pequeño ahijado le preguntó qué super-poder querría tener. A eso contestó: “Me gustaría poder ser cualquier persona” Entonces entendió que, inevitablemente, debía ser actriz.

Transmigración

Caminaba cabizbajo mirando el infinito horizonte de su dolor cuando una bala rompió el aire tras de sí, trazando una recta perfecta hasta ir a clavarse en su nuca. Levantó la cabeza por un segundo y pudo contemplar otro horizonte, más bello de lo que jamás habría podido imaginar, un atardecer en el día de los sueños truncados; y entonces sonrió, antes de sumirse en la oscuridad del fin para que el mundo pudiera crearse de nuevo a su antojo.

Amistad

Si se tienen dos o tres personas, pero qué digo, si se tiene una única persona ante la cual se pueda ser débil, pobre de espíritu o estar triste sin que ello nos haga daño, entonces somos ricos. La tolerancia sólo se puede exigir a los que nos aman, nunca a otras personas y sobre todo jamás a uno mismo.

Milena Jesenská

Amorespejos

Su amor fue el de los espejos: Él no la vio a ella, ni ella a él, sólo veían su propio reflejo en el otro. Por eso, cuando se cruzan por la calle después de haberse quebrado fruncen la nariz y aprietan el paso: no soportan ver su rostro roto frente a sí. Argos de cien ojos acusadores recordándoles quiénes podían llegar a ser.

Vértigo editorial

Te leo en el umbral del día

y me gusta ver tu sucesión de letras

formando versos -no son míos-

que pudiste escribir

……………………………………¿a quién?

…………………………..a otros,

………………..no a mí.

Siento miedo

…………………………………….del malo,

…………………………..del bueno

………………….(vértigo),

de que mi corazón se deslice

por tus reglones

…………………….sueltos

y llegue, sin ninguna sorpresa,

a suspirar en tus comas,

a beber de tus silencios.