…a veces me invadía una extraña sensación, casi dolorosa, de responsabilidad. Vivía tan angustiado como si hubiera rechazado un encargo de vital importancia, pero ignoraba por completo por dónde empezar.  Tardamos en darnos cuenta de que en realidad no tenemos nada especial que hacer, y entonces por fin comenzamos a hacer algo.

Sándor Márái. Confesiones de un burgués.

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